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MI PRÁCTICA

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RETIRO
DE
SHAMATHA

QUÉ ES SHAMATHA

En un retiro de shamatha,  la práctica meditativa gira en torno a la meditación shamatha, llamada “zhiney” or “shine” en Tibetano. Se puede traducir como morar o permanecer en calma, o como presencia mental serena.

La meditación shamatha es la base indispensable para todo otro tipo de meditaciones, que no pueden ser llevadas a su expresión más elevada sin una atención excepcionalmente desarrollada y una mente libre de hábitos distractivos y fuertes emociones negativas.

Cimenta las prácticas meditativas de todas la tradiciones contemplativas y místicas, pero no es necesario ser religioso para practicarla; puedes disfrutar de sus beneficios sean cuales sean tus creencias.

Podría describirse como tecnología contemplativa para desarrollar y ser capaz de mantener atención altamente refinada, estable y nítida, claridad mental, serenidad y la habilidad de no dejarse llevar por pensamientos o emociones aflictivas. Es esencial para la investigación, desde la perspectiva de primera persona, de la naturaleza de la mente y su potencial.

En la tradición Budista, la mente es la única motivadora de todas nuestras acciones,  la creadora de nuestra felicidad y de nuestro sufrimiento. Es por lo tanto esencial que conozcamos nuestra mente si queremos llevar nuestra vida de la confusión y el sufrimiento a la claridad y la felicidad.

 

La meta de la meditación shamatha es alcanzar el samadhi, un estado de quietud y equilibrio mental sin precedentes, indispensable para poder abordar de manera correcta y eficiente todo otro tipo de prácticas meditativas, incluyendo vipashyana, las prácticas de Vajrayana, Mahamudra y Dzogchen.

 

“En la práctica de la quietud, calmas todos los pensamientos transitorios, memorias, e imágenes mentales, y estabilizas la mente de manera que la atención se vuelve como un candil en una habitación en la que no hay ni la más ligera brisa.”

-Karma Chagme Rinpoche

LA PRÁCTICA EN RETIRO

Para el budista (especialmente en retiro), el objetivo es practicar dharma en todo momento. Se puede definir como dharma cualquier visión o enfoque de la realidad que promueve el bienestar sostenible y reduce la tendencia a conductas dañinas cuando ponemos sus enseñanzas en práctica. Practicar dharma quiere decir transmutar todo lo que aparece en nuestro camino, adversidad y felicidad, en práctica espiritual, imbuirlo de significado y convertirlo en algo beneficioso para ti mismo y para los demás.

Para que la práctica de shamatha sea dharma, debe estar impregnada por la motivación correcta (bodhicitta, o el deseo de alcanzar la iluminación por el bien de todos los seres sintientes).

Hay diferentes métodos de shamatha, como por ejemplo todas las variaciones de atención a la respiración, tomar la mente como camino o shamatha sin soporte.

En retiro es importante establecer una práctica constante, continua, que fluya sin interrupción a través de las sesiones de meditación formales y las actividades cotidianas, y recibimos instrucciones detalladas sobre cómo hacer esto.  

También es necesario utilizar otros métodos para fortalecer y equilibrar la práctica de shamatha: los Cuatro Inconmensurables, Lojong, Tonglen, Guru Yoga y la práctica de Vajrasattva son algunas de ellas.
La práctica de vipashyana es esencial para sustentar shamatha, y es importante familiarizarse con las enseñanzas budistas sobre la vacuidad.

En retiro, trato de meditar hasta 11 horas al día, e intento mantener un estado meditativo durante mis actividades diarias, que son muy simples (limpiar, cocinar, comer, hacer ejercicio). Asimismo, incorporo todas mis acciones y experiencias  a mi práctica, de manera que el dharma impregne todo aspecto de mi vida. Las siguientes instrucciones, de Dilgo Khyentse Rinpoche, ilustran una de la maneras en que todo puede convertirse en dharma, en que todo puede ser una oración, una oportunidad para cultivar virtud  y el deseo por el bien de los demás.

  • Cuando encendemos el fuego: que todos los seres quemen la leña de las emociones negativas.

  • Cuando comemos: que todos los seres se alimenten de samadhi.

  • Cuando abrimos la puerta: que todos los seres abran la puerta a la liberación.

  • Cuando cerramos la puerta: que todos los seres cierren la puerta a los reinos inferiores.

  • Cuando salimos: que emprenda yo el camino hacia la liberación de todos los seres.

  • Cuando caminemos cuesta arriba: que lleve yo a todos los seres a los reinos superiores.

  • Cuando caminemos cuesta abajo: que vaya yo a liberar a los seres de los reinos inferiores.

  • Cuando veamos felicidad: que todos los seres alcancen la felicidad de la Budedad.

  • Cuando veamos sufrimiento: que el sufrimiento de todos los seres se pacifique.

“No hay nada fuera del alcance del dharma.”

-  Lama Alan Wallace

 

Retiro es un proceso dinámico en el que introspección y mindfulness juegan un papel crucial; en el que es tan importante cultivar shamatha como las cualidades del corazón. Es un proceso de reequilibrio continuo, que requiere analizar y asesorar constantemente tus necesidades, adaptando tu práctica en respuesta al momento y tratar de no abandonarla bajo ninguna circunstancia. El retiro exige  suma honestidad con uno mismo, firmeza de coraje y entusiasmo, que proceden de la motivación de lograr la iluminación por el bien de todos los seres. Es también esencial contar con la guía de un lama o profesor cualificado para asegurar que el retiro se lleve a cabo de manera segura, eficiente y exitosa.

LOS DESAFÍOS DE SHAMATHA

Es normal para los yogis en retiro intensivo  encontrarse con obstáculos y dificultades en su práctica, tanto externos (adversidad en su entorno) como internos (experiencias físicas o mentales profundamente desagradables y negativas). Es importante saber que la práctica intensiva de shamatha no es siempre un proceso agradable, pacífico o uniforme, sino que puede ser todo lo contrario... ¡Y normalmente lo es!

Estas experiencias, en tibetano “nyams”, son parte inevitable del entrenamiento en shamatha y, aunque parezcan negativas, son indicios de progreso.

Es necesario tener la motivación adecuada para procesarlas, como también lo es la guía de un maestro cualificado que pueda dar instrucciones específicas al respecto.

LOS BENEFICIOS DE LA MEDITACIÓN SHAMATHA

Según los testimonios de los yogis expertos y devotos, estos son algunos de los beneficios de la práctica de shamatha:

  • Una mente transparente que se conoce a sí misma en todas sus manifestaciones y dimensiones, su oscuridad, aberraciones, catástrofes, toxinas, glorias y virtudes… Una visión más clara de cómo funciona tu mente.

  • Una mente que, conociendo la naturaleza de sus contenidos y siendo capaz de permanecer en equilibrio y serenidad, se relaciona con ellos de una manera sana, ponderada, y es menos susceptible a ser llevada por emociones aflictivas hacia actos, habla o pensamientos negativos.

  • Simultánea reducción de las aflicciones mentales (enfado, envidia, celos, resentimiento, arrogancia…) y  florecimiento de tendencias altruistas; el anhelo de acción virtuosa y la consolidación de la conducta ética. La revelación de que la compasión es intrínseca a, e indivisible, de la consciencia, de que la disposición natural del ser humano es la bondad y el deseo de beneficiar a otros, mientras que las aflicciones mentales son adventicias y no forman parte de la naturaleza esencial de la mente.

  • Dicha y beatitud, independientes de estímulos internos o externos, se revelan como naturalmente presentes,  como aspectos intrínsecos de la mente.

  • Resiliencia para sobrellevar  cualquier cosa que ocurra y la habilidad de imbuir todo evento con significado, de convertirlo en una experiencia transformativa positiva y enriquecedora, de encontrar la enseñanza y la bendición que todo esconde.

  • Observar y experimentar en primera persona el potencial sin límite para el cultivo de la cualidades del corazón: amor, compasión, dicha empática y ecuanimidad por todos los seres sin excepción. La práctica continua asegura su crecimiento continuo e imparable.

  • La reducción de los deseos materiales.

  • La capacidad de florecer, prosperar y ser feliz permaneciendo en consonancia con la realidad: con la realidad de que la muerte puede suceder en cualquier momento; con la realidad del cambio y de la impermanencia (de nuestras relaciones, rango social, reputación, fama, riqueza, buena salud…), y con la realidad de que, dependiendo únicamente de hedonia (depositando nuestras esperanzas de bienestar en causas externas), nunca obtendremos la felicidad auténtica ni la seguridad que buscamos. Esto sucede debido al contento y satisfacción que emergen del cultivo de la eudaimonia: un sentido de bienestar y dicha de origen interno, independiente de estímulos externos, que se trae al mundo en vez de extraerlo de él, y que procede de la conducta ética, del samadhi (una mente equilibrada, lúcida y libre de aflicciones) y de la sabiduría que implica conocer las cosas (nuestra mente y la realidad) tal y como son.                                                                                                            

“Cuanta más gente llegue a conocer su verdadera naturaleza, su influencia, empero sutil, prevalecerá, y la atmósfera emocional del mundo se endulzará.”

- Nisargadatta Maharaj